Oclusión parcial o completa del lecho vascular pulmonar por la migración de trombos originados, en más de un 85% de los casos, en el sistema venoso de las extremidades inferiores o pelvis.
La trombosis venosa profunda (TVP) y la tromboembolia pulmonar (TEP) son las dos manifestaciones de una misma enfermedad, la enfermedad tromboembólica venosa (ETV). La coexistencia de ambas acontece en más del 50% de los casos.
Es una emergencia cardiovascular, a menudo un evento terminal. Es la tercera causa de mortalidad cardiovascular, después de los SCA y ACV. La prevalencia es mayor en el sexo masculino, y es más frecuente en la 5° y 6° década de vida.
El origen principalmente son las venas de las extremidades inferiores. Puede tener otros orígenes, como corazón (asociado a fibrilación auricular), VCI o ilíaca, aunque también extremidades superiores.
La trombosis de la vena subclavia se ha hecho más frecuente debido al uso creciente de catéteres IV subclavios permanentes, marcapasos y desfibriladores cardíacos.
Presentes en el 75% de los casos.
Enfermedad autoinmune.
Transfusión sanguínea.
Cáncer.
Trombofilia.
Contraconceptivos o terapia hormonal.
Inmovilidad tras ACV.
Quimioterapia.
IC o respiratoria congestiva.
En la formación de trombos participan uno o más componentes de la Triada de Virchow* (hipercoagulabilidad, estasis venosa, cambios en la pared vascular).
*En el territorio venoso, lo que predomina es el estasis venoso, a diferencia de los SCA donde el problema se acentúa en la lesión endotelial.
El trombo se desprende de su origen. El impacto depende del grado de reducción del área transversal de los vasos pulmonares, de los mecanismos compensadores y del estado de reserva cardiopulmonar.
Se genera:
*La mortalidad aumenta de un 25% a un 65% en pacientes con HTA respecto a pacientes normotensivos.
*El TEP es causa importante de mortalidad materna sobre todo en el último trimestre del embarazo y aún 6 semanas después del parto.

Cuadro clínico
Inespecífico y variado, lo cual dificulta el diagnóstico. El estado cardiopulmonar previo y la magnitud de la embolia son los factores determinantes más importantes del cuadro clínico.