El abordaje transulcal es la mejor opción para la resección de lesiones corticales y subcorticales localizadas en cualquier punto de los hemisferios cerebrales, pero especialmente de las situadas en la superficie lateral. La superficie lateral de los hemisferios cerebrales la forman las superficies laterales de los lóbulos frontal, parietal, occipital y temporal. Los mismos principios generales del abordaje transulcal se utilizan para lesiones ubicadas en las superficies mediales y basales de los lóbulos cerebrales.

El patrón de organización anatómica de la corteza cerebral es muy complejo, debido a la existencia de un gran número de giros enmarcados por los correspondientes surcos.

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Muchos giros y surcos son constantes, pero otros muchos son inconstantes o irregulares y muy frecuentemente diferentes de un hemisferio a otro en el mismo individuo. Los surcos principales tienen frecuentemente ramos menores o divisiones. Los giros principales pueden tener pequeñas conexiones entre sí llamados pied de passage. Además, ambos hemisferios son asimétricos. La sustancia blanca subyacente tiene, asimismo, una organización compleja formada por fibras nerviosas mielinizadas de asociación, que se disponen en haces o fascículos.

La conformación interna de la sustancia blanca fue sistematizada en los años treinta del siglo pasado por Joseph Klinger, quien la disecó de cerebros formolizados sometidos a congelación, lo que dilacera e individualiza sus fibras, permitiendo reconocer los haces y fascículos. Actualmente, su estudio se ha revitalizado gracias al uso de la resonancia nuclear magnética con técnica de tensor de difusión, lo que permite un procesamiento matemático de la imagen con el que se puede hacer una reconstrucción tridimensional de los haces o fascículos de la sustancia blanca (tractografía), colocando unas semillas que inician el proceso de reconstrucción en los lugares anatómicos donde se encuentran los haces o fascículos de interés (region-of-interest: ROI).