La absorción de hierro se produce en duodeno principalmente, y debe ser de por lo menos 1mg al día. En situaciones de estímulo de eritropoyesis la demanda es mayor. El hierro absorbido es transportado por transferrina en forma férrica hasta el sistema mononuclear fagocítico y la médula ósea.

Ingresa a la célula a través de receptores para transferrina. Una vez en el interior, se utiliza para formar hemoglobina. El hierro no utilizado se almacena en macrófagos (bazo, hígado) y en los eritroblastos de la médula ósea en forma de ferritina y hemosiderina. La ferritina mide los depositos.

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