
Partículas osmóticas no iónicas: La glucosa predomina en el espacio extracelular (ya que al ingresar a las células se metaboliza). La urea alcanza concentraciones similares en todos los compartimientos.
Osmolalidad: medida del número total de solutos en una solución. Los principales determinantes son el sodio, la glucosa y la urea. El agua se desplaza siempre al compartimiento de mayor osmolalidad.

Hiato osmolal: es la diferencia entre la osmolalidad medida por el laboratorio y la calculada. VN: <10 mOsm/kg. Un valor elevado indica la presencia en el plasma de una sustancia osmóticamente activa que no está incluida en el cálculo de la osmolalidad (metanol, etanol, etc.).
Osmolalidad efectiva: medida del movimiento de agua a través de membranas semipermeables; está determinada por los solutos que no penetran libremente en las células (el cálculo es el mismo que el de la osmolalidad plasmática, pero sin incluir la urea). Un aumento de la osmolalidad efectiva traduce un estado de deshidratación, mientras que un descenso indica hiperhidratación.

Un aumento de la osmolalidad plasmática (pérdida de agua), estimula la sed y la secreción de ADH. Otros estímulos son la hipotensión, el SRAA, el dolor, la ansiedad, el estrés y varios fármacos. Por el contrario, la disminución de la osmolalidad plasmática, inhibe la sed y la secreción de ADH.
El riñón regula el volumen extracelular a través de su capacidad para controlar el sodio. Cambios en la ingestión de sodio provocan alteraciones del volumen circulante. La expansión del volumen extracelular disminuye la reabsorción renal de sodio, mientras que la depleción de volumen la aumenta. Los túbulos reabsorben casi todo el sodio filtrado (excretan menos del 1% filtrado).