- Radiografía de abdomen: situación, tamaño y forma de los riñones. Calcificaciones en la vía urinaria o en las arterias renales.
- Urografía intravenosa: inyección intravenosa de contraste. Parénquima renal radiodenso (nefrograma), sistema colector y resto de la vía urinaria (pielograma). La calidad de la imagen empeora en la IR ya que la mayor parte del contraste se elimina por filtración glomerular. Permite descubrir malformaciones, localizar obstrucciones, alteraciones causadas por quistes o tumores, cálculos radiopacos, áreas de necrosis papilar, etc.
- Ecografía: detecta masas renales y pararrenales, formaciones quísticas (poliquistosis), dilatación de las cavidades (hidronefrosis), valora el grosor cortical, grado de diferenciación corticomedular, guía agujas destinadas a biopsia. La ecografía Doppler permite valorar el flujo sanguíneo de los vasos renales y es útil para detectar estenosis arteriales, trombosis venosas y fistulas arteriovenosas.
- TC: detección y análisis de masas renales. Los carcinomas muestran densidad heterogénea y contornos imprecisos, mientras que los quistes aparecen bien delimitados y su densidad es inferior. Prueba de elección para detectar cálculos, identificar abscesos, en traumatismos y hematuria. La angiografía por TC permite visualizar las estructuras vasculares en tres dimensiones.
- RM: el empleo de gadolinio permite la visualización de las diferentes fases (cortical, tubular, ductal y excretora) ya que se elimina principalmente por filtración glomerular. Indicada para detectar extensión venosa de tumores renales y la presencia de adenopatías retroperitoneales. La angio-RM también es útil en lesiones estenosantes de la arteria renal.
- Angiografía renal: la clásica permite visualizar la vascularización del riño. Permite observar estenosis, trombosis, aneurismas y fistulas. También diagnostica hipertensión vasculorrenal y establece diagnostico diferencial entre quistes y tumores.