La hipotensión intracraneal puede ser espontánea o postraumática. En este apartado se aborda la hipotensión intracraneal espontánea. La hipotensión intracraneal postraumática incluye etiologías iatrogénicas y puede seguir a un traumatismo craneoencefálico o cirugía craneal con fuga de líquido cefalorraquídeo, punción lumbar (PL) o derivación del líquido cefalorraquídeo con derivaciones lumbares o ventriculares.
Conceptos generales:
El síndrome de hipotensión intracraneal espontánea se caracteriza por lo siguiente en ausencia de traumatismo antecedente o punción dural:
En el caso de la HSI, la mayoría de los pacientes tienen cefalea ortostática de inicio súbito, pero se han descrito otras cefaleas como el trueno, las cefaleas no posicionales, las cefaleas por esfuerzo, las cefaleas al final del día e incluso las cefaleas paradójicas con empeoramiento al acostarse. Se han descrito pacientes atípicos sin cefalea, sin realce paquimeníngeo en la RM, con signos clínicos de encefalopatía, mielopatía cervical o parkinsonismo. Dado que algunos pacientes pueden tener una presión intracraneal normal, se ha sugerido el término "hipovolemia del LCR”.
Criterios diagnósticos de cefalea atribuidos a la presión baja del LCR (según la clasificación IHS (ICHD-III)):
No se requieren criterios radiográficos para el diagnóstico, ya que no se observan hallazgos característicos en el 20-25% de los pacientes.
La mediana de demora desde la presentación hasta el diagnóstico de la HSI es de 4 meses. Este retraso puede ser perjudicial para los resultados de los pacientes. Por lo tanto, se recomienda la resonancia magnética cerebral sin y con contraste en pacientes con cefaleas ortostáticas de nueva aparición.