Acumulación excesiva de agua en el espacio intersticial.
Clasificación
- Localizados: afectan territorios aislados, preferentemente extremidades. Distribución asimétrica que apenas se modifica con los cambios posturales. Se producen por aumento de la permeabilidad capilar (inflamación, traumatismos, quemaduras) o por obstrucción venosa (trombosis, compresión tumoral) o linfática (compresión tumoral).
- Generalizados: afectan todos los territorios del organismo, si bien su distribución puede estar influida por la postura. Se deben a trastornos de la permeabilidad vascular (edema idiopático, por fármacos, síndrome de ‘’escape’’ capilar) pero más frecuentemente al desequilibrio entre presión hidrostática y oncótica de los espacios vascular e intersticial, que puede acompañarse de disminución (edemas por infrallenado) o aumento (edemas por sobrellenado) del volumen efectivo circulante (volumen intravascular que es perfundido de forma eficaz a todos los tejidos).
Cuadro clínico
- En edemas generalizados: Incremento del peso corporal, oliguria, nicturia.
- En edemas periféricos: celulitis, trombosis venosas, dolor y a veces limitación de la actividad funcional.
- Cuando hay aumento del volumen plasmático, la sobrecarga circulatoria se manifiesta en forma de hipertensión arterial.
- Cuando hay ascitis: trastornos de absorción intestinal, mayor incidencia de reflujo esofágico y hernias abdominales, disnea por dificultad de la movilización del diafragma, etc.

Tratamiento
- Reposo: reposo en cama con elevación de extremidades y utilización de medias elásticas para movilizar los edemas y minimizar la estasis venosa.
- Restricción del aporte de sodio y agua: restricción salina estricta inferior a 25mEq/día y luego de 50-100 mEq/día para evitar el desarrollo posterior de edemas. La ingestión de líquidos debe ser igual o inferior a la suma del volumen urinario y de las perdidas insensibles diarias.
- Diuréticos: los diuréticos de elección son los del Asa de Henle. Los antialdosterónicos se reservan para casos en los que exista hiperaldosteronismo y se utilizan de forma preferente en los edemas por cirrosis hepática y en los edemas idiopáticos. Cuando los edemas son resistentes al tratamiento diurético habitual: a) determinar la excreción urinaria de sodio y si es >100mEq/día, insistir en la reducción; b) incrementar la dosis y frecuencia de administración; c) considerar administración intravenosa o en infusión continua.