Estadio final de las enfermedades hepáticas crónicas, caracterizada por fibrosis y nódulos de regeneración, lo cual compromete en forma arquitectural y hemodinámica la funcionalidad hepática. En la mayoría de las ocasiones, la cirrosis hepática es una enfermedad irreversible.

Lleva a 2 consecuencias:

Las complicaciones de la cirrosis se deben en su mayor parte a la hipertensión portal, ocasionada por una dificultad para la circulación del flujo venoso a través del hígado enfermo y al aumento simultáneo del flujo arterial esplácnico, y a la insuficiencia hepática, secundaria a la disfunción y/o disminución del número de hepatocitos.

CLASIFICACIÓN

Compensada: Curso asintomático, larga evolución y excelente sobrevida (> 12 años).

En esta fase, la cirrosis es en la mayoría de los casos asintomática y se diagnostica durante la valoración de una hepatopatía crónica, o accidentalmente, durante la realización de rutina de un examen físico, un análisis bioquímico o pruebas de imagen debidas a otros motivos, o bien durante una endoscopia en la que se observan varices gastroesofágicas o durante una cirugía abdominal en la que se detecta un hígado nodular.

Los únicos síntomas son muchas veces:

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Evolución natural de la cirrosis. Cualquier enfermedad hepática crónica puede derivar en cirrosis. Inicialmente, esta será compensada (supervivencia media > 12 años), pero una vez que se desarrollan complicaciones (ascitis, hemorragia varicosa, encefalopatía, ictericia), el proceso se hace descompensado (supervivencia media de 1,6 años). El carcinoma hepatocelular (CHC) puede aparecer en cualquier fase y precipitar la descompensación y la muerte.

Descompensada:

Presencia de alguna de las complicaciones mayores (ascitis, hemorragia digestiva alta por várices, encefalopatía hepática, ictericia, hepatocarcinoma, síndrome hepatorrenal), sobrevida mucho menor (2 años).

En las fases iniciales, la cirrosis es asintomática o produce síntomas inespecíficos; en esta fase, el pronóstico es bueno, y se utiliza el término de cirrosis compensada. En fases más avanzadas, la cirrosis puede producir una gran variedad de complicaciones, que, cuando aparecen, definen la presencia de cirrosis descompensada.

En esta fase hay ya signos de descompensación, tales como ascitis, hemorragia varicosa, ictericia, encefalopatía hepática o cualquier combinación de ellas. La ascitis, que es el signo más habitual de descompensación, está presente en el 80% de los casos de cirrosis descompensada.

Hemorragia varicosa