Los tumores malignos de la glándula tiroides varían desde microcarcinomas casuales e intrascendentes hasta tumores anaplásicos invasores y prácticamente intratables.

Los tumores malignos de tiroides suelen manifestarse como nódulos tiroideos asintomáticos, aunque pueden presentar síntomas locales, o adenopatías cervicales. Rara vez presentan signos o síntomas metastásicos, como una masa pulmonar o dolor óseo.

Epidemiología

Etiopatogenia

La radiación externa recibida antes de los 15 o 20 años de edad aumenta el riesgo de desarrollar un carcinoma papilar tiroideo. El período de latencia entre la irradiación y la aparición clínica de la neoplasia es al menos de 5 años, y el riesgo es máximo es a los 20-30 años.

El riesgo de carcinoma no aumenta en los pacientes que han recibido 131I para el diagnóstico o el tratamiento de otras enfermedades tiroideas. Por lo que se refiere a los estímulos bociógenos (déficit de yodo, tioderivados o TSH), los estudios realizados en zonas con bocio endémico, antes y después de la profilaxis yódica, no han demostrado la existencia de relación alguna entre el estímulo bociógeno y el cáncer de tiroides en humanos, aunque no puede negarse categóricamente que la TSH desempeñe cierto papel en el desarrollo de algunas neoplasias tiroideas.

El 3% de los carcinomas papilares y algunos foliculares pueden tener un componente hereditario.

Tipos

CARCINOMA PAPILAR