Apnea: cese intermitente del flujo aéreo en nariz y boca durante el sueño por más de 10s.
Hipopnea: disminución discernible del flujo aéreo en boca/nariz durante más de 10s, que se acompañan de desaturación de oxihemoglobina superior al 3% y/o un despertar transitorio no consciente.
Índice de apneas-hipopneas (IAH): suma de episodios de apnea e hipopnea dividido por las horas de sueño. Anormal >5. Patológico >15. Grave >30.
Género masculino, obesidad, alcohol, tabaco, fármacos depresores y posición corporal (algunos pacientes solo tienen SAHS al adoptar la posición de decúbito supino.



La ventilación inicia en los centros respiratorios que generan estímulos que se dirigen a dos grupos musculares:
Existen factores anatómicos o la propia presión negativa de la inspiración, que aumentan la colapsabilidad de la VAS y favorecen su cierre.
Loop gain: es la intensidad en que se incrementa la ventilación frente a anomalías respiratorias.
Esta inestabilidad aumenta la colapsabilidad y también el número de apneas.
Como consecuencia de la obstrucción, se generan cada vez más esfuerzos inspiratorios hasta que el propio esfuerzo respiratorio y/o la hipoxemia inducida por las apneas provocan un despertar transitorio. Este es beneficioso, ya que es el responsable del final de la apnea, pero también deletéreo porque fragmenta el sueño y deja de ser reparador.
La secuencia de fenómenos que ocurren durante la noche, origina cambios responsables de las manifestaciones clínicas. Estos cambios y el incremento de la actividad neurovegetativa, traen consecuencias como hipertensión, enfermedad metabólica o trastorno cerebrovascular. De modo constante se repite el mismo ciclo.

Existen factores de adaptación o de mala adaptación que pueden aumentar las consecuencias clínicas.
La exploración física puede mostrar obesidad, cuello corto, anomalías maxilomandibulares, faringe edematosa y pequeña, hipertrofia de amígdalas y obstrucción nasal.