El absceso de pulmón es una zona necrótica del parénquima pulmonar que contiene material purulento, y que se produce por acción de un agente infeccioso.
Habitualmente, este material encuentra salida a través del árbol bronquial, por lo que en la rx de tórax suele observarse una cavidad con un nivel hidroaéreo.
El término neumonía necrosante se emplea para describir aquellos casos en que existen una o múltiples cavitaciones de pequeño tamaño en el interior de una condensación extensa. La denominación absceso se reserva para una cavidad única o predominante de 2-3cm, que prevalece sobre la condensación.
La aspiración de contenido orofaríngeo es el mecanismo patogénico más frecuente. Si la carga bacteriana del material aspirado supera los mecanismos de defensa pulmonares, se puede producir una infección pulmonar. Existen FR que predisponen al desarrollo del absceso (cuadro). La lesión inicial es una neumonitis sin características distintivas respecto de la neumonía convencional, que si tras 1-2 semanas no recibe tratamiento, progresa a una neumonía necrosante o a un absceso.
Los casos de abscesos pulmonares múltiples, son probablemente de origen hematógeno.

En el 90% de los casos son microorganismos anaerobios (constituyentes predominantes de la flora normal de la hendidura gingival). Se pueden encontrar también otros agentes, en especial cocos grampositivos como S. aureus, S. pneumoniae y S. pyogens. En los casos nosocomiales los anaerobios están menos implicados (ya que son pacientes que recibieron antibióticos de alto espectro con lo cual suelen presentar cambios en la flora orofaríngea), y el estafilococo y los bacilos gramnegativos son aislados con mayor frecuencia.
Suele ser el cuadro de una neumonía aguda con fiebre alta, escalofríos, sudoración y a veces dolor pleurítico. En un tercio de los pacientes es de comienzo más subagudo, con un cuadro de semanas o meses de malestar, febrícula, tos productiva e incluso hemoptisis, adelgazamiento y anemia. Una vez producida la cavitación, en la mitad de los casos se puede observar expectoración fétida y abundante, en ocasiones precedida de vómica (indicaría el establecimiento de una comunicación bronquial). Al examen físico se escucha el soplo anfórico o cavernoso.
Sospecha clínica → en pacientes con FR y cuando clínico compatible.
Rx de tórax/TC tórax → presencia de una cavitación con o sin empiema, en un segmento pulmonar declive. Suele tener forma piramidal con base sobre la superficie pleural y el vértice hacia el hilio.
Fibrobroncoscopía → en casos seleccionados.
Esputo → No (dada la gran cantidad de microorganismos que colonizan la orofarínge).
Antibióticos de amplio espectro, y drenaje postura: