Los abscesos encefálicos son colecciones purulentas en el parénquima cerebral provocadas por la propagación de procesos supurados de la vecindad, por implantación embólica desde un foco séptico distante o por infección secundaria de un hematoma intracerebral. Pueden ser:

El más común es el absceso de origen olítico, que tiene dos localizaciones electivas: el lóbulo temporal y el cerebelo. Otras localizaciones de los abscesos encefálicos son los lóbulo occipital y frontal. En el SIDA pueden existir abscesos únicos o múltiples por toxoplasma.

Además del síndrome de hipertensión endocraneana y de los signos focales, hay signos de sepsis: alteración del estado general, leucocitosis, hiperproteinorraquia con pleocitosis. La fiebre es escasa o falta con frecuencia. Si el absceso se abre en el espacio subaracnoideo se produce una meningitis, con rigidez de nuca y fiebre.